domingo, 29 de enero de 2023

PIDO LA PAZ Y LA PALABRA - Blas de Otero

 

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

Blas de Otero 


domingo, 22 de enero de 2023

Al viaje - Mary Oliver


Un día por fin supiste
lo que tenías que hacer, y lo empezaste,
aunque a tu alrededor algunas voces
insistían en gritar
malos consejos…
aunque toda la casa
se puso a temblar
y sentiste el viejo tirón
en los tobillos.
“¡Arréglame la vida!”,
gritaba cada una de las voces.
Pero no te detuviste.
Sabías lo que tenías que hacer,
aunque el viento husmeara
con sus dedos rígidos
hasta en los cimientos,
aunque su melancolía
fuese tremenda.
Ya era bastante tarde
y era una noche espantosa
y la carretera estaba llena
de ramas y piedras caídas.
Pero poco a poco,
a medida que dejabas atrás sus voces,
las estrellas comenzaron a arder
a través de las láminas de nubes,
y se oyó una voz nueva
que lentamente
reconociste como tuya,
que te hacía compañía
mientras a zancadas
penetrabas cada vez más en el mundo,
con la decisión de hacer
lo único que podías hacer…
la decisión de salvar
la única vida que podías salvar.

Mary Oliver



miércoles, 11 de enero de 2023

La guerra y yo - Carmen Castellote


“Caminos, kilómetros de tiempo,
nada puede apartarme de la guerra,
de sus muertos escondidos en mi infancia.

Y la vida nada sabe de este hoyo,
abierto aquí, en mi corazón.
Beben tierra los ríos como antes,
las estrellas se persiguen en el mar,
el monte se hace altar para la nieve
y el sol deja que la sombra juegue contra el árbol.

Todavía los niños juegan a la guerra
y la flor es asombro y soledad.

Es tarde y quiero dormir,
pero la noche está llena de muertos.

Iza el miedo sus alas nocturnas.

¿Acaso es la guerra?
Quiero ser manos, muchas manos,
para matar la obscuridad.

Un rocío de luz entra en mi mañana.

Los árboles se embriagan de aurora,
los hombres cruzan el pasto húmedo de la noche,
madrugan los caminos, bosteza la calle.

Una mujer quiere barrer el nuevo día
con su vieja escoba,
y en la orilla de un colegio dos niños luchan
mientras los otros ríen.

Ya nadie habla de la guerra.

¿Qué hago con los muertos?”

Carmen Castellote 

viernes, 4 de noviembre de 2022

Poema de la discordia - Rafael Alberti


Déjame esta madrugada
lavar tu llanto en mi pena,
Virgen de la Macarena,
llamándote camarada.

Flor del vergel sevillano,
sangre de tu santa tierra,
de la paz, no de la guerra,
jamás de Queipo de Llano.

Que tú no eres generala,
abogada del terror,
sino madre del amor,
lumbre que todo lo iguala.

Camarada, compañera,
de obreros y campesinos,
nunca de los asesinos
del pueblo que te venera.

Tú la representación
pura de la luz serena,
Virgen de la Macarena,
no de la provocación.
Muchacha de Andalucía,
la más clamorosa alhaja
de la sola cofradía,
de la gente que trabaja.

Poema a la Virgen de la Esperanza Macarena de Rafael Alberti, leído durante el I Congreso Regional de Andalucía del PCE, los días 24, 25, y 26 de Marzo de 1978 (que coincidió con la Semana Santa de aquel año), conocido como el "poema de la discordia".

jueves, 3 de noviembre de 2022

INTERTEXTUALIDADES - ANA LUISA AMARAL

 INTERTEXTUALIDADES

 

Microscópica, casi,

una migaja entre las hojas de un libro

que ando leyendo.

 

Me prestaron el libro,

pero no la migaja.

 

En el misterio más esencial,

ella surgió con recato

en medio de dos párrafos solemnes.

Me perturbó el pensamiento,

quebró el hilo (ya tenue) de la lectura.

Seductora, intrigante.

 

Me hizo pensar en niveles para leer:

el tema del libro

y la migaja-tema del lector.

 

(era pan la materia consumida en medio

de dos párrafos y los ojos

consumidos: pasar la página, dos líneas leídas

la intriga del tiempo cuando era

y se levantó a preparar el pan

volviendo a otras líneas)

 

Me quedé con la migaja,

desconocida ofrenda del lector,

mas por juego o consumo

le dejé una migaja mía,

no marca de agua, mas de pan también:

 

un tema posterior para descifrar luego,

en posterior lectura

ajena

 

De Entre otras noches. Traducción: Lauren Mendinuetta, 2013

Nubes - Gerardo Diego


Nubes

pastor de bulevares

desataba los bancos
y sentado en la orilla corriente del paseo
dejaba divagar mis corderos escolares

Todo había cesado
Mi cuademo
                       única fronda del invierno
y el quiosco bien anclado entre la espuma

Yo pensaba en los lechos sin rumbo siempre frescos
para fumar mis versos y contar las estrellas

Yo pensaba en mis nubes
                                             olas tibias del cielo
que buscan domicilio sin abatir el vuelo

Yo pensaba en los pliegues de las mañanas bellas
planchadas al revés que mi pañuelo

Pero para volar
es menester que el sol pendule
y que gire en la mano nuestra esfera armilar

Todo es distinto ya

Mi corazón bailando equivoca a la estrella
y es tal la fiebre y la electricidad
que alumbra incandescente la botella

Ni la torre silvestre
distribuye los vientos girando lentamente
ni mis manos ordeñan las horas recipientes

Hay que esperar el desfile
de las borrascas y las profecías
Hay que esperar que nazca de la luna
el pájaro mesías

Todo tiene que llegar

El oleaje del cine es igual que el del mar
Los días lejanos cruzan por la pantalla
Banderas nunca vistas perfuman el espacio
y el teléfono trae ecos de batalla

Las olas dan la vuelta al mundo
Ya no hay exploradores del polo y del estrecho
y de una enfermedad desconocida
se mueren los turistas
la guía sobre el pecho

Las olas dan la vuelta al mundo

Yo me iría con ellas

Ellas todo lo han visto
No retornan jamás ni vuelven la cabeza
almohadas desahuciadas y sandalias de Cristo

Dejadme recostado eternamente

Yo fumaré mis versos y llevaré mis nubes
por todos los caminos de la tierra y del cielo
Y cuando vuelva el sol en su caballo blanco
mi lecho equilibrado alzaré al cielo.
Gerardo Diego 

viernes, 21 de octubre de 2022

Libre te quiero - Agustín García Calvo

Libre te quiero, 
como arroyo que brinca 
de peña en peña. 
Pero no mía. 
Grande te quiero, 
como monte preñado 
de primavera. 
Pero no mía. 
Buena te quiero, 
como pan que no sabe 
su masa buena. 
Pero no mía. 
Alta te quiero, 
como chopo que en el cielo 
se despereza. 
Pero no mía. 
Blanca te quiero, 
como flor de azahares 
sobre la tierra. 
Pero no mía. 
Pero no mía 
ni de Dios ni de nadie 
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo 




domingo, 11 de septiembre de 2022

Una noche - José Asunción Silva

 Una noche

una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de älas,
una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mi ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!

Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada…
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se juntan y se buscan en las noches de negruras y de lágrimas!…

José Asunción Silva