viernes, 17 de julio de 2020

Silencio-Octavio Paz

Así como del fondo de la música 
brota una nota 
que mientras vibra crece y se adelgaza 
hasta que en otra música enmudece, 
brota del fondo del silencio 
otro silencio, aguda torre, espada, 
y sube y crece y nos suspende 
y mientras sube caen 
recuerdos, esperanzas, 
las pequeñas mentiras y las grandes, 
y queremos gritar y en la garganta 
se desvanece el grito: 
desembocamos al silencio 
en donde los silencios enmudecen.

Octavio Paz 


lunes, 22 de junio de 2020

Noche de verano - A. Machado


Es una hermosa noche de verano. 
Tienen las altas casas 
abiertos los balcones 
del viejo pueblo a la anchurosa plaza. 
En el amplio rectángulo desierto, 
bancos de piedra, evónimos y acacias 
simétricos dibujan 
sus negras sombras en la arena blanca. 
En el cénit, la luna, y en la torre, 
la esfera del reloj iluminada. 
Yo en este viejo pueblo paseando 
solo, como un fantasma.

A. Machado 

sábado, 20 de junio de 2020

Podrías 1-Anne Carson

Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado. Podrías susurrar de cara a un pozo. Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en la gaveta. Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años. No se trata de encontrar un lector, se trata de contar. Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto. La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel. No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel. Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía,
y todo lo remata con un gesto
tan privado y preciso como su propio nombre.
Anne Carson 

viernes, 8 de mayo de 2020

A LA MUERTE DE UN CANALLA. OBITUARIO CON HURRAS (Mario Benedetti)

OBITUARIO CON HURRAS

"Los canallas viven mucho, pero a veces se mueren".

 Vamos a festejarlo
Vengan todos
 Los inocentes
 los damnificados
 los que gritan de noche
 los que sueñan de día
 los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
 los que blasfeman y arden
 los pobres congelados
 los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan.

Vamos a festejarlo
 Vengan todos
el canalla se ha muerto
se acabó el alma negra
El ladrón
El cochino
se acabó para siempre
hurra que vengan todos
Vamos a festejarlo
a no decir
La muerte
Siempre lo borra todo
Todo lo purifica
Cualquier día
La muerte no borra nada
Quedan Siempre las cicatrices
 Hurra
murió el cretino
Vamos a festejarlo
 a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
Vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste es un muerto cualquiera

 Vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
 es un muerto de mierda.

 MARIO BENEDETTI 

sábado, 25 de abril de 2020

CONFESIONARIOS DE METACRILATO-Juan Carlos García Hoyuelos

Cuando el horizonte no cambia de posición,
coagulado en las retinas de las ventanas,
de amaneceres concebidos en invernaderos
y atardeceres que se atrincheran
en la equidistancia costumbrista de los aplausos.

Juego de cifras, buenas noticias:
hoy son diez muertos menos por coronavirus;
como si esos de ayer fuesen lindes numéricos
y a un puñado del infortunio
se les concediese una segunda oportunidad.
No la hay,
     no la hay,
parece como si hubiésemos olvidado
que nos pasaremos demasiado tiempo muertos.

Cuando las puertas son testigos coaccionados
de libertades que creíamos seguras
y los descansillos son atajos
por donde bajar bolsas de excusas.

Un día más, un día menos;
sé que pronto nos veremos, aunque hayamos
perdido la boca y eso de abrazarse
esté mal visto, se añada a una concatenación
de nuevos tabúes que se redimen
en confesionarios de metacrilato.
Confía, nos reencontraremos
en aquel maravilloso lugar llamado rutina,
muy cerca del forcejeo de las corrientes.

Juan Carlos García Hoyuelos

jueves, 23 de abril de 2020

¿Cuantos años cabe en tu silencio?-Juan Carlos García Hoyuelos

Castilla, duerme mi patria,
duerme en estatutos
que no te defienden.
Por callar lo que fue
un dantesco dislate
contra tu idiosincrasia,
has sido confinada a encabezar
los apellidos de un ensayo bicéfalo,
rémora venida a menos
de aquella unión de reinos.
Castilla, a ti me dirijo,

¿sabes que te robaron el mar?

Castilla, columna vertebral
sosteniendo dos mesetas y tres divorcios;
cuántas veces referida, con desatino,
como “las dos Castillas”
en los partes meteorológicos.

(fragmento de la poesía "¿Cuántos años cabe en tu silencio?", incluida en el libro "La bandera arriada" de Juan Carlos García Hoyuelos)

miércoles, 22 de abril de 2020

ANTES DE LO QUE TE IMAGINAS-Juan Carlos García Hoyuelos

Pasé hambre, era la posguerra,
tiempos difíciles las de mi generación
que se partió la espalda por llenar
de ventanas, ventanas abiertas de par en par,
lo que el odio fraticida
sembró de escombros,
de tiros en las cunetas y barras de prisión.

Me enamoré, sufrí por amor,
hubo desengaños, nuevos amores;
nada de esto os ha de sonar a extraño
porque los corazones no han cambiado
de costado por mero despecho
y nunca se guiaron ni guiarán
de razones con mejores argumentos.

Tuve sueños, la mayoría no pasaron de eso,
pero por deseados fueron tangibles,
como el vaho escurriéndose en un espejo;
me levanté con cada fracaso
y por supuesto que cometí
alguna que otra locura,
-mejor me las callo-
que vistas desde la distancia,
la que concede los años,
las recuerdo con una sarcástica sonrisa.

Si he de definirme, soy lo que he leido,
más la suma de los abrazos y besos
que entregué y recibí;
soy una canción que no olvidaré,
las lágrimas que se disimulan
al ver una película,
esas risas que no entiendes
muy bien el porqué,
un cúmulo de paseos, viajes y tertulias.
Me tengo por buena persona, sencilla,
aun coleccionando paréntesis y lapsus.
De siempre me aburrieron los santos.
Soy y seré, lo de menos es cómo,
ni dónde ni cuándo,
mientras haya alguien que me recuerde.
Uno solo es suficiente.

Y si bien ya mis huesos
pesan como barras de hierro,
y a pesar de esta maldita artrosis,
y del pulso que, desobediente, se jacta
de desafiarme a cualquier hora,
sin el menor remordimiento,
creí a fe ciega que uno es joven
mientras se siga siendo en pensamiento.
Pero me equivoqué, me equivoqué;
para mí no hay respirador, no existe oportunidad,
se me va la vida disuelta en tos,
ahogado por falta de aire
que ni siquiera se le niega al captutado pez.

Os preguntaréis, ¿quién es el que escribe?

Soy una irrisoria estadística, uno
de tantos de esos miles,
el huésped de una residencia
que te mete la mano en los bolsillos
y te obliga a compartir habitación;
soy tú antes de lo que te imaginas.
Descanse en paz.

Juan Carlos García Hoyuelos


martes, 14 de abril de 2020

A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO- Antonio Machado

 Tu carta -oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte-,
tu carta, heroico Líster, me consuela,
de esta, que pesa en mí, carne de muerte.

 Fragores en tu carta me han llegado
de lucha santa sobre el campo ibero;
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.

 Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro, y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española,

 de monte a mar, esta palabra mía:
"Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría".

 Antonio Machado