miércoles, 13 de julio de 2022

Me parece, amor mío, que antes de rayar el día de la vida… - R. Tagore

Me parece, amor mío, que antes de rayar el día de la vida

tú estabas en pie bajo una cascada de felices sueños,

llenando con su líquida turbulencia tu sangre.

O, tal vez, tu senda iba por el jardín de los dioses, 

y la alegre multitud de los jazmines, los lirios y las adelfas 

caía en tus brazos a montones y, entrándose en tu corazón, 

se hacía algarada allí.

Tu risa es una canción, cuyas palabras se ahogan 

en el gritar de las melodías; un rapto del olor de unas flores

no vistas; es como la luz de la luna que rompiera a través

de la ventana de tus labios, cuando la luna está escondiéndose 

en tu corazón. No quiero más razones; olvido el motivo. 

Solo sé que tu risa es el tumulto de la vida en rebelión.

R. Tagore 

jueves, 23 de junio de 2022

Noche de San Juan - Juan Luís Panero


Anticuado, interrogo las estrellas,
su desnudo, inapelable misterio,
mientras miro las llamas en la playa,
en esta noche cuando empieza el verano.
Lector de Drieu o Pavese, sé también
lo sencillo que puede ser acabar con la historia,
no preguntar ya nada, olvidar para siempre
esta apariencia de tarjeta postal.
Frente a mí, imperturbables, desveladas,
pasan, en silencio, vida y muerte,
evitando, con un rictus cansado,
este fantasma insomne, este papel en blanco,
esta hoguera apagada que perdura.

Juan Luís Panero 

martes, 31 de mayo de 2022

Ayer vendrá - Luis Rosales

 La tarde va a morir; en los caminos

se ciega triste o se detiene un aire

bajo y sin luz; entre las ramas altas,

mortal, casi vibrante,

queda el último sol; la tierra huele,

empieza a oler; las aves

van rompiendo un espejo con su vuelo;

la sombra es el silencio de la tarde.

Te he sentido llorar: no sé a quién lloras.

Hay un humo distante,

un tren, que acaso vuelve, mientras dices:

Soy tu propio dolor, déjame amarte.

Luis Rosales 

viernes, 22 de abril de 2022

La pasión - Cristina Peri Rosi

Salimos del amor

como de una catástrofe aérea

Habíamos perdido la ropa

los papeles

a mí me faltaba un diente

y a ti la noción del tiempo

¿Era un año largo como un siglo

o un siglo corto como un día?

Por los muebles

por la casa

despojos rotos:

vasos fotos libros deshojados

Éramos los sobrevivientes

de un derrumbe

de un volcán

de las aguas arrebatadas

Y nos despedimos con la vaga sensación

de haber sobrevivido

aunque no sabíamos para qué.

Cristina Peri Rossi



lunes, 28 de marzo de 2022

Para la libertad - Miguel Hernández

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.

Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández 

lunes, 21 de marzo de 2022

HAZME TU PECADO - Juan Carlos García Hoyuelos

 HAZME TU PECADO

Te hice religión, cáliz,

un porfío pecado

para comulgar 

una y otra vez, obsesivamente,

en tus labios,

y redimido en tu boca,

robar el perdón 

que pueda separarnos. 

Peca en mí, y deja 

en mi cuerpo los réditos

de esa inexcusable culpa que retiene

los fluidos hasta 

hacer arder a las sábanas

desde dentro hacia fuera.

Y si hablan, déjales… hacen bien;

tras los rastrojos siempre vuelven

los brotes verdes,

las praderas, los himnos debajo de la tierra. 

Déjales, prefiero ser mancha 

a rácano movimiento de un alfil,

o una retama que flor roja embalsamada

en blanco por la escarcha. 

Déjate llevar, te estoy esperando,

no lo pienses más,

ni un segundo más,

-el tiempo corre, vuela, se camufla en la arena-

y rétame a un juego donde el amor

envide a la grande

aunque entre los dedos 

se mantenga en pie, con gallardía,

las mínimas opciones. 

Juan Carlos García Hoyuelos

martes, 8 de marzo de 2022

Solo tres letras - Gloria Fuertes

 SOLO TRES LETRAS

Sólo 3 letras,
3 letras nada más,
sólo 3 letras
que para siempre
aprenderás.
Sólo 3 letras
para escribir PAZ.
La P, la A, y la Z,
sólo 3 letras.
La P, de pueblo,
la A ,de Amar, 
y la Z de zafiro o de zagal
No hace falta ser sabio,
Ni tener bayonetas,
si tú aprendes bien, 
sólo estas 3 letras,
úsalas de mayor y habrá PAZ en la tierra.


Gloria Fuertes 

viernes, 11 de febrero de 2022

Amada amiga - Cecilia Vicuña

Las personas que me visitan
no imaginan
lo que desencadenan en mí.
C. no sabe que sueño
con acariciarla
sin que me vea
mientras le echa dulce de camote
al pan parece que juega
con cálices y piedras sagradas,
el modo como levanta la mano
para llenar el cuchillo
de mantequilla
es un gesto
donde los mares hacen equilibrio
donde las mujeres que tienen frío
se solazan.
Tiene oleajes y consecuencias
como una línea en el radar.
Cuando se levanta la falda
para mostrarme el calzón plateado
veo grupos ondulantes de caderas
que repiten la redondez
y la perfección
hasta alcanzar una estridencia grande.
Anhelo que no se mueva demasiado
par a alcanzar a vivir en ella
a respirar y dormir
en esas planicies.
Está tan oscuro el muslo
tan brillante el pelo
que parece habla en otro idioma.
Lo que digo es tan torpe
pero cómo voy a decir:
"Eres tan hermosa"
"Me alegro tanto
de que hayas llegado."
Cuando subo el libro del Renacimiento
donde vemos primitivos italianos
quisiera decirte:
"En esta ciudad te encuentro"
"Tú eres esas colinas"
"Tú las pintaste."
Tus dedos son iguales
a la curva de las aletas
de la sirena
representada en la alegoría.
Pero no es exactamente esto.
Tú eres de un país con ciudades
de Lorenzetti.
Tú y yo alguna vez
volveremos a esa ciudad.
No sufras porque en este cuadro
dos mujeres se acarician
yo alguna vez te acariciaré.
No te preocupes de que estés envejeciendo,
tú vas a otra clase de tiempo
y yo también.
Aliméntate del relato que me haces
de la copa de vino
cruzando el umbral.
Aliméntate y enjóyate,
no dejes de soñar con el cuadro.
del maestro de Fontainebleu
donde una mujer
le toma a otra un pezón:
durante épocas enteras
nadie soltará tu pezón.
Quiero sufrir
enterrarme en ti,
ahorcarte y hacer un hoyo profundo,
donde te empiece a tapar la tierra
lentamente y ver tus colores
pudrirse bajo el café.
¿No te gusta tanto la combinación
de violeta y café?
No quería hablarte de la muerte
pero ya que la temes tanto
¿cómo no voy a hablar?
Es escaso el tiempo
que tenemos para vernos
y conversar.
Me gustaría ser hombre
para seducirte y obligarte
a que abandones tu casa
y te olvides de todo,
pero esta idea no me gusta.
Separados y solitarios
los hombres siempre están fuera
y nada necesitan con más urgencia
que estar dentro,
probar alguna tibieza,
altas y bajasmar.
Estoy cansada de ti
de tus resistencias
y conciencias.
Nunca te dejas llevar,
me gusta más que no lo hagas,
cuando lo haces
parece que el corazón te va a estallar
te va a florecer
te va a doler.
Es mentira que me haya cansado.
Es de mí que me canso.
Deseo verte nada más
que te enamores de otros
y nunca te apercibas de mí.
Cuando te vistes con camisa de franela
y calcetines de lana
por una semana
y te afeas y avejentas
para morir un poco
quiero estar cuando resucites
y sea una gloria de ojos húmedos
y oscuros.
Quiero ser un indio
que está escondido en las montañas
y nunca viene a las laderas
porque todo le duele.
Iluminarme con mis propias luces.
Naciste del cruce
de tu madre con la muerte,
ni siquiera en la infancia
habrás sido rosada.
Los que hacen el amor contigo
creen que nunca regresarán
que se van a hundir
que les vas a tejer
una tela húmeda en la espalda
y como es probable
que tengas conexiones
con la boca de los volcanes
por ahí tirarás a tus amantes
y si ellos se liberan
es porque te compadeces.
Te tengo miedo
porque no puedes mirarme
como yo te miro
no puedes amarme
como yo te amo
no puedes ni siquiera
desear acariciarme
y vivir algún tiempo conmigo
haciéndome peinados góticos
o pidiéndome que revuelva el té
con la punta de mi pezón.
Tu lado humano
no está a la altura
de tu lado bestial.
Algunos te imaginan dueña
de regiones orgullosas
y llenas de daño,
pero los que te han visto
con fiebre
o en épocas de menstruación
te aman muy en contra
de tu voluntad,
si es que tienes voluntad.
Solamente una intensidad
le da poderes a tu vida
y la muerte se ve acabada
por fuentes peludas
y calientes miradas
Qué daría la muerte
porque no tuvieras
esos ojos redondos
ni esos senos
ni esos muslos
ni esos tobillos
para dominarte
envolverte y guardarte
de una vez por todas.

Cecilia Vicuña