lunes, 8 de mayo de 2017

La carta de Einstein para su hija sobre el Amor

Albert Einsten nunca conoció a su hija Lieserl, quien fue concebida con Mileva Maric, una de las compañeras de estudio del científico en aquella época (1900) y fuera del matrimonio.

La carta fue escrita para su hija Lieserl:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.
Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.
Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.
Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.
El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor. Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.
Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E=mc² aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.
Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.
Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.
Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.
Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!.
Tu padre

Albert Einstein

domingo, 7 de mayo de 2017

Mi amor perdura - Poema de George Pellicer

Con el paso de los años creí olvidarte.
Nuevos caminos se antojaban largos y solitarios.
Seguro estaba de un sendero sin retorno,
y de borrar las fechas del calendario.

Pero finalmente él me invade.
Mi aliento se desvanece.
Mi corazón enmudece.
Y mi respiración se ahoga y desaparece.

¿Qué me pasa? Creí olvidarte...

Y en mi esfuerzo inútil por alejarme,
fracaso al guardar en el olvido,
la llama asfixiada,
de tu amor prohibido.


George Pellicer

jueves, 4 de mayo de 2017

Por ti, para que tú un día llegaras...- Rainer Maria Rilke

Haz que algo nos ocurra. Mira
Por ti, para que tú un día llegaras,
¿no respiraba yo a media noche
el flujo que ascendía de las noches?


Porque esperaba, con magnificencias
casi inagotables, saciar tu rostro
cuando reposó una vez contra el mío
en infinita suposición.


Silencioso se hizo espacio en mis rasgos;
para responder a tu gran mirada
se espejaba, se ahondaba mi sangre.


¡Qué expresión fue sembrada en mi interior
para que, cuando crece tu sonrisa,
proyecte sobre ti espacio cósmico!


Pero tú no vienes, o vienes demasiado tarde.
Precipitaros, ángeles, sobre este
linar azul. ¡Segad, segad, oh ángeles!


Rainer Maria Rilke

martes, 28 de marzo de 2017

Aceituneros - Miguel Hernández - En su ausencia y siempre.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.


martes, 21 de marzo de 2017

LA SANGRE AL RÍO - Jorge Guillén

Llegó la sangre al río.
Todos los ríos eran una sangre,
Y por las carreteras
De soleado polvo
O de luna olivácea

Corría en río sangre ya fangosa
Y en las alcantarillas invisibles
El sangriento caudal era humillado
Por las heces de todos.

Entre las sangres todos siempre juntos,
Juntos formaban una red de miedo.
También demacra el miedo al que asesina,
Y el aterrado rostro palidece,
Frente a la cal de la pared postrera,
Como el semblante de quien es tan puro
Que mata.

Encrespándose en viento el crimen sopla.
Lo sienten las espigas de los trigos,
Lo barruntan los pájaros,
No deja respirar al transeúnte
Ni al todavía oculto,
No hay pecho que no ahogue:
Blanco posible de posible bala.

Innúmeros, los muertos,
Crujen triunfantes odios
De los aún, aún supervivientes.
A través de las llamas
Se ven fulgir quimeras,
Y hacia un mortal vacío
Clamando van dolores tras dolores.
Convencidos, solemnes si son jueces
Según terror con cara de justicia,
En baraúnda de misión y crimen
Se arrojan muchos a la gran hoguera
Que aviva con tal saña el mismo viento,
Y arde por fin el viento bajo un humo
Sin sentido quizá para las nubes.
¿Sin sentido? Jamás.

No es absurdo jamás horror tan grave.
Por entre los vaivenes de sucesos
Abnegados, sublimes, tenebrosos,
Feroces

La crisis vocifera su palabra
De mentira o verdad,
Y su ruta va abriéndose la Historia,
Allí mayor, hacia el futuro ignoto,
Que aguardan la esperanza, la conciencia
De tantas, tantas vidas.

Jorge Guillén

Todo el pasado – Poema de Gloria Fuertes

Todo el pasado se quiere apoderar de mí
y yo me quiero apoderar del futuro,
me dislocan la cabeza para que mire atrás
y yo quiero mirar adelante.

No me asustan la soledad y el silencio,
son los lugares preferidos de Dios
para manifestarse.

Mi eterna gratitud a los que me quieren,
siempre les recordaré a la hora del sol.

No puedo detenerme,
perdonad, tengo prisa,
soy un río de fuerza, si me detengo
moriré ahogada en mi propio remanso.

Gloria Fuertes

Sobre la poesía... Elvira Sastre

Decía Lorca que “la poesía no quiere adeptos, quiere amantes” y qué razón tenía. Los amantes de la poesía, a menudo, poseen una sensibilidad especial, un brillo en los ojos que reflejan sus cargas, su mundo, su vida. Como todos aquellos que, además de amarla, también la escriben.
Y ahora por suerte la poesía está en las calles. Ocupando, poco a poco, el lugar que le corresponde: en la gente, en las plazas, en los bares, en las bocas, en los abrazos. Ahora todo es poesía.

En España, parte de la culpa –aunque Batania con su “la poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa”, lo niegue–  es de la corriente de poetas contemporáneos que han aparecido en los últimos años.

Una culpa que también cargan de manera muy notoria las mujeres -bendita culpabilidad-, quienes por fin han logrado el reconocimiento en la poesía que no tuvieron en el siglo XX ya que siempre vivían a la sombra de los hombres.
Elvira Sastre


lunes, 20 de marzo de 2017

Poema a la primavera - Miguel Ángel Pérez Rojas

Es una época muy hermosa
con una magia verdadera,
es del año una temporada
que es llamada primavera.
 

Se visten de muchos colores
huertas, jardines y campos,
se alegran los  corazones
se olvidan penas y llantos.

Árboles, follajes y flores
de gala se visten toditas,
con trajes multicolores
todas muy bien derechitas.

Hermoso aroma del campo
que alegra a cualquier olfato,
las aves desde lo alto
nos deleitan con su canto.

Es toda una sinfonía
un verdadero concierto,
escuchar durante el día
de pajaritos su aliento.

Las mariposas nos ofrendan
sus más variados colores,
cuando sus alitas agitan
adornando más las flores.

También el agua que viaja
en ríos, cascadas y manantiales,
se escucha su voz callada
en alegres notas musicales.

Se anuncian hermosas flores
huele a fresca hierba del campo,
son motivos especiales
por los que amo a la primavera tanto.

Miguel Ángel Pérez Rojas