martes, 9 de diciembre de 2014

Corn Island – Poema de Ernesto Cardenal

El agua de South
West Bay es más
azul que el cielo

pero tus ojos son
más azules que
south west bay.

Y en las cuevas de
(...)
han llegado ya
las lluvias de mayo,

han vuelto a
florecer los malinches colorados.

Y el camino del
Diriá está alegre
lleno de charcos;

pero ya vos
no estás conmigo.


Ernesto Cardenal

LAS RUBAIYAT - OMAR KHAYYAM: (extracto - 3)

Procede de forma que tu prójimo no se siente humillado con tu sabiduría.
Domínate, domínate. Jamás te abandones a la ira.
Si quieres conquistar la paz definitiva,
sonríe al Destino que te azota y nunca azotes a nadie.
Confórmate en este mundo con pocos amigos.
No busques propiciar la simpatía que alguien te inspiro.
Antes de estrechar la mano de un hombre,
piensa si ella no ha de golpearte un día.
¡Cuán pobre el corazón que no sabe amar,
que no puede embriagarse de amor!
Si no amas, ¿cómo te explicas la luz enceguecedora del sol
 y la más leve claridad que trae la luna?
Sabes que no tienes poder sobre tu destino.
Por qué esa incertidumbre del mañana ha de causarte miedo?
Si eres sabio, goza del momento presente.
El porvenir? Qué  te puede traer el porvenir?
He aquí la estación inefable, la estación de la esperanza,
la estación en que las almas sedientas de otras almas buscan una quietud perfumada.
Cada flor, es acaso la blanca mano de Moisés? 
Cada brisa, es acaso el tibio aliento de Jesús?
No marcha seguro por el Sendero el hombre que no ha recogido el fruto de la verdad.
Si pudo cosecharlo del árbol de la Ciencia, 
sabe que los días pasados y los días por venir 
en nada se distinguen del alucinante primer día de la Creación.
 En la feria que atraviesas, no procures encontrar algún amigo.
Tampoco busques sólido refugio.
Con ánimo valiente, acepta el dolor sin la esperanza de un remedio inexistente.
Sonríe ante la desgracia y no le pidas a nadie que te sonría: perderás el tiempo.
Renuncia a la recompensa que merecías.
Si feliz. No te lamentes por nada.
No anheles nada. Lo que te ha de suceder,
escrito está en el libro que hojea al azar el viento de la Eternidad.
 ¡Qué misterio el de esos astros que ruedan en el espacio!
Khayyám: aférrate con fuerza a la cuerda de la Sabiduría.
¡Cuidado con el vértigo que,
a tu alrededor, derriba a tus compañeros!
Un religioso dijo a una ramera: 'Estás ebria, 
atrapada a cada momento en una nueva trampa'
Ella respondió: 'Oh, Señor, yo soy lo que tú dices,
y tú, eres lo que aparentas?' 
En el vértigo de la vida sólo son felices 
los que presumen de sabios y los que no tratan de educarse.
Me incliné sobre todos los secretos del Cosmos y retorné a la soledad 
envidiando a los ciegos que hallé por el camino.
Quien me trajo a este mundo sin duda sabe dónde
me arrojará después. Nada ni nadie puede
cambiar su decisión. Bebamos, jovenzuelo.
¿Para qué he de esforzarme en variar lo invariable?


lunes, 8 de diciembre de 2014

LAS RUBAIYAT - OMAR KHAYYAM: (extracto - 2)

Buscar la paz en este mundo es una locura. 
Creer en el reposo eterno, también.
Después de muerto, breve será tu sueño:
renacerás en el césped que todos hollan o en la flor que el sol marchita.
 Admitamos que hayas resuelto el enigma de la creación. ¿Cuál es tu destino?
Admitamos que hayas podido despojar de todos sus vestidos a la Verdad. ¿Cuál es tu destino?
Admitamos que hayas vivido cien años dichoso y que vayas a vivir otros cien más.. ¿Cuál es tu destino?
 Los sabios y filósofos más ilustres han caminado entre las tinieblas de la ignorancia.
Sin embargo eran los luminares de su época.
¿Qué hicieron?
Pronunciaron algunas frases confusas y luego se durmieron.
Mi nacimiento no aportó el menor provecho al universo.
Mi muerte no disminuirá su inmensidad ni su esplendor. 
nadie ha podido explicarme jamás por qué he venido,
ni por qué partiré.
¿Qué es el Mundo? Una parte pequeña del espacio
¿Qué es la ciencia? Palabras. ¿Y qué son las naciones,
las flores y las bestias? Sombras. ¿Y tus continuos,
tus inquietos cuidados? Sí lo nada en la nada.
Se nos da un breve instante para gustar del agua en este ardiente páramo. 
Ya el astro de la noche palidece. 
La vida va a llegar a su término: el alba de la Nada. 
Vamos, pues, date prisa.
 ¡Actúa con prudencia, viajero! Peligroso es el camino que transitas 
y afilada la daga del Destino.
No te hartes con las almendras dulces.
Contienen veneno.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Paraíso perdido. Libro décimo (fragmento) John Milton -

Súpose al punto en el cielo el acto de odio y desesperación
Consumado por Satán en el Paraíso, y cómo,
Disfrazado de serpiente había seducido a Eva,
Y ésta a su marido, para comer el funesto fruto,
Pues, ¿qué cosa puede ocultarse a la vigilancia
De Dios que lo ve todo, ni engañar su previsión
Que a todo alcanza? Sabio y justo el Señor
En cuanto dispone, no había impedido a Satán
Que tentase el ánimo del Hombre, a quien dotó
De suficiente fuerza y entera libertad para descubrir
Y rechazar las astucias de un enemigo o de un falso amigo.
Que bien conocían nuestros primeros padres,
Y no debieron olvidar jamás la suprema prohibición
De no tocar a aquel fruto, por más que a ello los incitaran,
Pues por desobedecer este mandato,
Incurrieron en tal pena (¿qué menor podían esperarla?)
Y su crimen, por suponer otros varios,
Bien merecía tan triste suerte.
Silenciosos y compadecidos del Hombre,
Se apresuraron a ascender desde el Paraíso
Al Cielo los ángeles custodios.
De aquel suceso colegían lo desventurado que iba a ser,
Y se maravillaban de la sutileza de un enemigo
Que así les había ocultado sus furtivos pasos.
Luego que tan funestas nuevas llegaron a las puertas
Del cielo desde la tierra, contristaron a cuantos las oyeron.
Pintóse esta vez en los semblantes celestiales
Cierta sombría tristeza, que mezclada con un sentimiento
De piedad, no bastaba, sin embargo,
A turbar su bienaventuranza. Rodearon los eternos moradores
A los recién llegados en innumerable multitud,
Para oír y saber todo lo acaecido; y ellos se dirigieron
Al punto hacia el supremo trono, como responsables
Del hecho, a fin de alegar justos descargos
En favor de su extremadavigilancia,
Que fácilmente podían probar; cuando el Omnipotente
Y eterno Padre, desde lo interior de su misteriosa nube,
Y entre truenos hizo así resonar su voz:
"Ángeles aquí reunidos, y vosotros Potestades
Que volvéis de vuestra infructuosa misión,
No os aflijáis ni turbéis por esas novedades de la tierra,
Que aún con el más sincero celo, no habéis podido precaver
Ya os predije no ha mucho tiempo lo que acaba de suceder;
Cuando por primera vez, salido del infierno,
El Tentador atravesó el abismo.
Entonces os anuncié que prevalecerían sus intentos;
Que en breve realizaría su odiosa empresa;
Que el Hombre sería seducido y se perdería,
Dando oídos a la lisonja y crédito a la impostura
Contra su Hacedor. Ninguno de mis decretos ha concurrido
A la necesidad de su caída; no he comunicado
El más leve impulso al albedrío de su voluntad,
Que siempre he dejado libre y puesta en el fiel de su balanza.
Pero al fin ha caído. ¿Qué resta hacer más que dictar la
Mortal sentencia que su transgresión merece,
La muerte a que queda sujeto desde este día?
Presume que la amenaza será vana e ilusoria, porque no ha
Sentido ya el golpe inmediatamente como temía;
Pero en breve verá que el aplazamiento no es perdón,
Lo cual experimentará hoy mismo.
No ha de quedar burlada mi justicia
Como lo ha quedado mi bondad.
Pero, ¿a quién enviaré por juez?
¿A quién sino a ti, Hijo mío,
Que en mi lugar riges el universo,
A ti que ejerces, transmitido por mí,
Todo juicio en los cielos, en la tierra y en los infiernos?
Con esto se persuadirán de que procuro conciliar
La misericordia con la justicia al enviarte a ti,
Amigo del Hombre, mediador suyo,
Designado para servirle de rescate
Y ser voluntariamente su Redentor,
Como estás destinado a convertirte en hombre
Y a ser juez de su humillación."


John Milton

sábado, 6 de diciembre de 2014

LAS RUBAIYAT - OMAR KHAYYAM: (extracto - 1)

Más allá de los límites de la Tierra,
más allá del límite Infinito,
buscaba yo el Cielo y el Infierno.
Pero una voz severa me advirtió: "El Cielo y el Infierno están en ti."
 Tuve grandes maestros. Llegué a estar orgulloso de mis progresos. 
Cuando recuerdo que fui sabio, 
 me comparo a ese líquido que llena el vaso y toma su forma, 
y a ese humo que el viento desvanece.
 Convéncete bien de esto:
un día, tu alma dejará el cuerpo 
y serás arrastrado tras un velo fluctuante entre el mundo  y lo incognoscible.
Mientras esperas, ¡se feliz! No sabes cuál es tu origen e ignoras cuál es tu destino.
 Bebedor, jarro inmenso, ignoro quien te formó 
Sólo sé que eres capaz de contener tres medidas de vino y que la muerte te quebrará un día.
Entonces dejaré de preguntarme por qué has sido creado.,
por qué has sido dichoso y por qué no eres más que polvo.

¿Cuándo nací? ¿Cuándo moriré?
Nadie puede evocar el día de su nacimiento ni señalar el día de su muerte.
¡Ven a mí, ángel amada!
Quiero pedir a la embriaguez olvidar que nunca sabemos nada.
¡Señor, oh señor, contéstame!
Tú nos has dado ojos y permitido que la belleza de tus criaturas nos deslumbre.
Tú nos has otorgado la facultad de ser dichosos. ¿Quiseras que renunciáramos a gozar de los bienes de este mundo?
¡Pero si es tan imposible como invertir una copa sin derramar el vino que contiene! 


viernes, 5 de diciembre de 2014

Frente al mar - Poema de Alfonsina Storni

Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.

Alfonsina Storni

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Quién retiene al amor cuando se aleja - Poema de Jacinto Benavente

¡Quién retiene al amor cuando se aleja!

Tanto es mi amor, por todos mis amores,
que en el jardín de la existencia mía
a verlas marchitarse día a día
preferí siempre deshojar sus flores.

Cuanto más encendidos sus colores
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.

Triste fin de un amor, cuando engañoso
quiere fingir que a su pesar nos deja,
y más ofende, cuanto más piadoso.

¿Y qué logrará la importuna queja
del ofendido corazón celoso?
¡Quién retiene al amor
… cuando se aleja!

Jacinto Benavente

martes, 2 de diciembre de 2014

Dos cuerpos – Poema de Marguerite Duras

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en  un cielo vacío.

Marguerite Duras