lunes, 19 de diciembre de 2016

Algunas amistades son eternas - Poema de Pablo Neruda

Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reír sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas. 
Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.
Esa es una amistad eterna…
Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.
Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.
Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.
Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo
porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin.

Pablo Neruda

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Días Azules - Poema de Carmen Martín Gaite

Se fueron desgajando 
del racimo del tiempo 
unos granos azules y redondos.
Parte se deslizaron 
sin ruido por mi espalda, 
otros cayeron en aquella copa 
que sostenía alegre entre las 
     manos 
y yo me los bebía 
como el zumo dorado de las 
     uvas,
sin saber que eran tiempo.
¡He dormido tan cerca 
del reloj de pared!
Y sin embargo 
no entendía, al oírla, 
la canción de sus lentas 
    campanadas.
¿Quién ha vivido, amor, dentro 
    de mí, 
mientras se deslizaban esos días 
azules y redondos?


Carmen Martín Gaite 


lunes, 12 de diciembre de 2016

Carta de despedida.

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría  más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres…., He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
Me apartaría de los necios, los habladores, de las gentes con malas costumbres y actitudes.
Sería siempre honesto y mantendría llenas de amor y de atenciones a las personas a mí alrededor, siempre trataría de dar lo mejor… He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que  un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si  mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento”, “perdóname”,  “por favor” , “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.
Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.

Gabriel García Márquez

domingo, 11 de diciembre de 2016

Un asesino en las calles – Leopoldo María Panero

No mataré ya más, porque los hombres sólo 
son números y letras de mi agenda
e intervalos sin habla, descarga de los ojos
de vez en vez, cuando el sepulcro se abre
perdonando otra vez el pecado de la vida.
      
      No mataré ya más las borrosas figuras
      que esclavas de lo absurdo avanzan por la calle
      agarradas al tiempo como a oscura certeza
      sin salida o respuesta, como para la risa
tan sólo de los dioses, o la lágrima seca
      de un sentido que no hay, y de unos ojos muertos
      que el desierto atraviesan sin demandar ya nada
sin pedir ya más muertos ni más cruces al cielo
que aquello, oh Dios lo sabe, aquella sangre era
para jugar tan sólo.

Leopoldo María Panero


viernes, 25 de noviembre de 2016

La vida - Poema de Marcos Ana - En su ausencia y presencia

¿La vida?

Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río,
cuando se cubre de pájaros.

Habladme del mar. Habladme
del olor ancho del campo.
De las estrellas. Del aire.

Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llaves
como la choza de un pobre.

Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.

¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?

¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una sepultura
y la canción de mis losas?

Veintidós años... ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma...

Escribo a tientas: el mar, el campo...
Digo bosque y he perdido
la geometría de un árbol.

Hablo por hablar de asuntos
que los años me borraron.

(No puedo seguir: escucho
los pasos del funcionario).

De: Decidme cómo es un árbol.

Marcos Ana

martes, 22 de noviembre de 2016

Lluvia tras los cristales – Poema de Antonio Machado

Una tarde parda y fría 
de invierno. Los colegiales 
estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel

se representa a Caín 
fugitivo, y muerto Abel, 
junto a una mancha carmín. 

Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano. 

Y todo un coro infantil

va cantando la lección: 
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón». 

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía 
de la lluvia en los cristales.

Antonio Machado

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Geranio de papel – Poema Juan Carlos García Hoyuelos

Algo más que una intuición
me hace pensar 
que no volveré, 
aquella luna que creció
hasta alcanzar la edad 
permitida para enamorarse
evitó tu mirada
una y otra vez, 
puede que enojada conmigo 
o porque sabe que este poeta
dejó de serlo cuando fue
engullido por uno de sus versos.
Y si regreso, ... ya veré,
será bajo un disfraz 
de un geranio rojo, uno más
de entre una sinfonía 
de matices y aromas,
con pétalos de papel
que disimulen que en Burgos, 
ciudad de origen,
el sol en abril
aún no hace amagos 
por desabrocharse
el primer ojal.
Si vuelvo, préstame
un guiño de cielo 
de los muchos
que asaltan los patios.
Olvidé que los sueños
duermen desnudos,
sin dársenas y sin tallo.
Y si no reparas en mí,
poco importará porque
te estaré mirando
desde la cornisa del anonimato,
rodeado de flores, 
en un constante escalofrío
de amaneceres, 
sin que dolor se haga insoportable
con cada crepúsculo.
Si vuelvo, cerraré los ojos.

Juan Carlos García Hoyuelos




domingo, 13 de noviembre de 2016

La luna asoma - Poema Federico García Lorca

Cuando sale la luna 
se pierden las campanas 
y aparecen las sendas 
impenetrables. 

Cuando sale la luna, 
el mar cubre la tierra 
y el corazón se siente 
isla en el infinito. 

Nadie come naranjas 
bajo la luna llena. 
Es preciso comer 
fruta verde y helada. 

Cuando sale la luna 
de cien rostros iguales, 
la moneda de plata 
solloza en el bolsillo.

Federico García Lorca